Este hombre que cambió la situación cultural y religiosa de su familia y amistades, de seguro, que también, de gran parte del ámbito laboral, solamente por un poco de tierra que llevó desde otro país.
¿Es qué, tanta influencia, puede tener otra tierra?
Claro que no, no es la tierra u otro material en si, el que pueda influir como para que produzca cambios.
Es el motivo por el cual se llevó, y para, en lo que se va a utilizar.
Pero, en lo que respecta a una cantidad de tierra natural, que se transporta de un lugar a otro, también, produce cambios, por ejemplo, en lugares áridos; pedregosos, o de dunas, si se le agrega tierra vegetal y fértil, allí se va a producir cambios maravillosos.
Naamán, el sirio, el general del ejército sirio, el hombre de mil batallas victoriosas, soberbio, disciplinado, dueño de si mismo, pero leproso.
El día, en que su esposa le comenta la conversación que tuvo con su sirvienta hebrea, la que se interesó por la aflicción de su ama, tocante a esa grave y vergonzosa enfermedad, sería el profundo cambio que iba a experimentar en toda su personalidad.
Acepta el comentario, a lo mejor como una ultima oportunidad de encontrar sanidad, por eso viaja desde sus cuarteles, desde su nación hasta llegar a Samaria, allí en Israel, en busca del dato entregado por esa joven hebrea, creyente en Jehová, el Dios de Israel, el único que hace maravillas.
En la Biblia, en el segundo Libro de los Reyes 5:1-18, encontramos este maravilloso relato, que presenta el gran cambio en la vida de este general; se produjo el milagro, Dios lo sanó de la lepra, y allí, en gratitud y reconocimiento, pide un poco de tierra de ese país, y lo lleva hasta Siria, colocándolo, no para adorarlo, sino, para que se arrodille sobre ella y allí, de gracias al Dios que lo salvó.
Por ese testimonio y reconocimiento, cambió la actitud de su familia, y de muchos que lo rodeaban.
Vale la pena, llevar a nuestro medio, algún testimonio de lo que ha producido un cambio favorable en nuestras vidas. Porque, a otros, también, le puede ser de ayuda, claro que sí.
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