"La canción que mas me gusta, es la canción de los niños, porque son de labios puros y sinceros, es la canción que yo mas quiero..."
Es parte de una antigua canción que se entonaba en alguna iglesias evangélicas.
La inspiración espiritual, con que el autor fue movido a componerla; es muestra del conocimiento no solo de la vida actual, sino tambien de la voluntad de Dios.
En cada tiempo, escuchamos un sin número de cánticos, en todos los géneros artísticos, desde los populares hasta los muy clasicos.
Cánticos inspirados en la vida real, como en lo misticos, religioso, o en lo simplemente imaginativo.
Hay canciones, que "pegan", pues son muy lindas; otras, son de corta vida, ya que dicen poco, o nada,
Otras revelan realidades de una persona, o historias.
Pero tambien hay de las que expresan resentimientos y odios, que incitan a la violencia o al repudio.
No se que tan inspiradas sean estas, mas bien son expresiones cotidianas, de vidas, que estan presionadas por los sistemas de injusticias, o de maldad.
Estas canciones, no alegran, no satisfacen; mas bien, cultivan odios o violencias.
¿Sería, este género de cánticos, en que el autor del Libro de Eclesiastés en su capítulo 7:5, le hace una muy breve critica, al decir: Mejor es oír la reprensión del sabio que la canción de los necios"
Es que hay canciones y canciones, unas, demuestran amarguras, odios, desesperación, y tantas cosas que le suceden a los autores, o se inspiran en lo que a otros le sucede
Pero tambien hay cánticos de esperanzas, de alegría sana, de reconocimientos por lo bueno que les a ocurrido.
Son canciones, que satisfacen y alegran, que invitan a continuar a seguir en la vida luchando para bien,y que de verdad, estan llenas de paz, de esa paz que solo Cristo nos da, aunque se esté, en medio de las violencias y odios.
Es como una nueva canción, que nos fortalece y anima, que sana y fortalece.
"Es la canción que yo mas quiero..."
Wednesday, June 24, 2009
Friday, June 19, 2009
¿Enfermedad?
Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga, no están curadas...
Un diagnostico, que al leerlo, no deja de dar escalofríos y gran preocupación.
Puede, que en algún hospital o clínica, se encuentre algo parecido a esta ficha medica.
Pero, esta y el resto de su contenido, lo encontramos en los archivos de la Biblia, en uno de los antiguos profetas; Isaías
capítulo 1,versículo 6.
Y quien entrega este análisis, después de un riguroso examen. Es Dios, quien es el que conoce todos los órganos de cada criatura; además, conoce las causas por la que se desarrollan las diferentes enfermedades en el cuerpo humano.
Claro que en este caso, y a través del profeta, El, da a conocer la situación espiritual, social y moral, de la nación de Israel.
Isaías. es el portavoz, en este caso, quien anuncia y denuncia la verdadera situación, comparando con graves enfermedades del cuerpo, que lleva a un final doloroso a este paciente, que no ha recibido ningún tipo de curaciones,... no están curadas ni vendadas, ni suavisadas con aceite.
Entendemos, que es parte de la presentación de una sociedad enferma, mas adelante en el capítulo 24, Isaías, vuelve a recalcar, no solo, la enfermedad, también las causas; claro que igual, entrega la receta, para que esa sociedad, ese mundo, busque la cura.
Hoy, poco se escucha o se lee, de parte algun analista denunciando, o al menos dando a conocer con franqueza, la realidad de nuestra sociedad, de nuestro mundo.
Pero entre los pocos, alguien se atreve a dar el crudo diagnostico, de que nuestra sociedad, está muy enferma.
Y las causas, todos lo sabemos, como las enfermedades. Por todos lados se manifiestan. Homicidios, injusticias, violaciones incestos,robos; todo esto y mucho mas, en todos los ámbitos de nuestra sociedad.
Consideremos, que esto, no es ser alarmistas, simplemente es dar a conocer una triste realidad que desde antiguo, esta afectando al resto que no es enfermo, y no hay que esconderlo.
Claro que siempre hay remedio, el asunto es, buscarlo en el lugar adecuado, y dejarse tratar, para que haya sanidad, para el cuerpo y para el alma.
Solo, en Cristo Jesús encontramos la solución.
Un diagnostico, que al leerlo, no deja de dar escalofríos y gran preocupación.
Puede, que en algún hospital o clínica, se encuentre algo parecido a esta ficha medica.
Pero, esta y el resto de su contenido, lo encontramos en los archivos de la Biblia, en uno de los antiguos profetas; Isaías
capítulo 1,versículo 6.
Y quien entrega este análisis, después de un riguroso examen. Es Dios, quien es el que conoce todos los órganos de cada criatura; además, conoce las causas por la que se desarrollan las diferentes enfermedades en el cuerpo humano.
Claro que en este caso, y a través del profeta, El, da a conocer la situación espiritual, social y moral, de la nación de Israel.
Isaías. es el portavoz, en este caso, quien anuncia y denuncia la verdadera situación, comparando con graves enfermedades del cuerpo, que lleva a un final doloroso a este paciente, que no ha recibido ningún tipo de curaciones,... no están curadas ni vendadas, ni suavisadas con aceite.
Entendemos, que es parte de la presentación de una sociedad enferma, mas adelante en el capítulo 24, Isaías, vuelve a recalcar, no solo, la enfermedad, también las causas; claro que igual, entrega la receta, para que esa sociedad, ese mundo, busque la cura.
Hoy, poco se escucha o se lee, de parte algun analista denunciando, o al menos dando a conocer con franqueza, la realidad de nuestra sociedad, de nuestro mundo.
Pero entre los pocos, alguien se atreve a dar el crudo diagnostico, de que nuestra sociedad, está muy enferma.
Y las causas, todos lo sabemos, como las enfermedades. Por todos lados se manifiestan. Homicidios, injusticias, violaciones incestos,robos; todo esto y mucho mas, en todos los ámbitos de nuestra sociedad.
Consideremos, que esto, no es ser alarmistas, simplemente es dar a conocer una triste realidad que desde antiguo, esta afectando al resto que no es enfermo, y no hay que esconderlo.
Claro que siempre hay remedio, el asunto es, buscarlo en el lugar adecuado, y dejarse tratar, para que haya sanidad, para el cuerpo y para el alma.
Solo, en Cristo Jesús encontramos la solución.
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