Doce hombres turbados, con miedo; en eso se convirtieron por un largo momento los discípulos de Jesús.
Lo que en el principio fue una tranquila navegación, ya en la noche, se convirtió en una tormentosa travesía.
Encima de esto, se suma una figura caminando sobre ese mar embravecido, y allí es donde se manifiesta la turbación y el miedo, pánico hasta la desesperación; lo que los hizo gritar entre ellos, ¡¡Un fantasma!!
La mayoría de estos hombres, estaban acostumbrados a la navegación y a las tormentas, unos mas que otros, eran audaces. violentos impulsivos y hasta atrevidos. Pero llega el momento en que eso de nada sirve; hasta da la impresión que siempre se lleva dentro una buena cuota de miedo, que está alli algo escondido, o solamente disimulado.
Llega el momento en que se manifiesta lo que en verdad hay en cada uno de nosotros, que no se es tan malo ni tan audaz, ni tan macho ni tan poderosos.
Que no se es tan credulo, ni que es tanta la fe y confianza que hay en cada uno.
Nos damos cuenta despues que salimos del mal paso, del mal momento, y si salimos un tanto airosos, es porque el que nos llamó y nos escogió, esta allí para socorrernos, pero antes, nos ha hecho pasar amargos y duros momentos, nos a probado como solo el sabe hacerlo.
Bueno, hay mucho más que decir respecto a este viaje junto a los doce discípulos, creo que despues podriamos seguir un poco más, embarcados con ellos.
Evangelio San Mateo 14:22-33.