Tuesday, December 06, 2005

Quitando la escoria

QUITANDO LA ESCORIA

¿Quién no ha visto un pedazo de fierro oxidado tirado en cualquier lugar, o lo a tenido en sus manos, pero lo tira, dado que ese oxido, esa escoria, ensucia y es maloliente?
Y hasta lo han pateado, menospreciándolo por considerar que es un pedazo de metal que no es útil.
Pero he visto y valorado hasta un pedazo de alambre, que para otros no tiene importancia, pero que de acuerdo a situaciones puntuales, ¡Cuánto ha servido un pedazo de fierro o un trozo de alambre, para salir del apuro en que algunas veces me encontré en un vehículo en panne y en un camino lejos de algún pueblo. Así se aprende a valorar lo que otros desprecian, o sea, hasta cuando se pasa por situaciones difíciles, y que con la ayuda de algo tan insignificante a primera vista, se soluciona problemas.
Claro, ya que los metales se corrompen y corroen con la acción del agua, en contacto con la tierra o el barro, u otros elementos, no se les da importancia
¿Saben, que muchas veces hay personas que han estado cerca, o juntos, y hasta parados sobre tesoros, y no lo han sabido, ni se han enterado del valioso contenido de algún objeto?

En mi deambular en años pasados, entre mi país y Argentina, sin querer, me convertí en uno de los tantos pati perros; así se designa a las personas que andan de un lugar a otro, sin una meta fija; comparándolos con los perros vagos que andan de calle en calle, ya que los perros que tienen dueños o amos, la pasan bien, y están enseñados a salir y a regresar a su lugar.
Andando de aquí para allá y de allá para acá, no se pasa bien, se es mas rechazado que aceptado; se aprende a comer lo que no agrada, y lo que otros dejan, así también se aprende que para el pobre no hay pan malo ni duro, y se tiene que escuchar muchas veces decirle a uno, que la necesidad tiene cara de hereje.
Y en esto Dios ni la familia tiene la culpa, ya que es uno mismo, quien a decidido salir a deambular.

Así, estuve en ciudades grandes como en otras pequeñas; en las sierras; y en largos caminos, como andando largas distancias de vendedor ambulante, entre Estancias y Estancias en el sur de Argentina.
Conociendo así, variedades de personas, haciéndome amigo de desconocidos; y aprendiendo a desconfiar. Hombres con diferentes actitudes, unos cerrados en sí mismo, que no compartían con nadie; otros, alegres, otros agresivos y dominantes, otros sabelotodo
Y otros buenos compañeros, que se transforman en buenos amigos, que te ayudan, te aconsejan para que uno no sufra como ellos sufrieron.
Pasando por varios trabajos, con buenos y malos patrones; buenos y malos compañeros de labores, actuando de malas y de buenas maneras, según sea las actitudes del resto.

Y en los tantos andar de un lado otro, y a causa de un desafío, por primera vez en mi vida, llegué a una Iglesia Evangélica en Comodoro Rivadavia, en Argentina; pero no permanecí.
Hasta que después de regresar donde había estado varias veces, allí en la Patagonia, asisto a una pequeña Iglesia Evangélica, invitado por un compañero de trabajo; allí si que cambió mi vida. Hoy puedo decir que Jesucristo, me convirtió, me hizo rendirme ante su poder y amor. Fue el, quien me tomo en sus manos para cambiar mi vida y bendecirme.
Así conocí y experimente el poder de la Predicación del Evangelio, como a la vez, seguí conociendo diferentes personas. Hombres y mujeres que escuchaba de ellos, que antes eran de la peor calaña.
Conocí personas que por haber sido alcohólicos o pendencieros estaban fichados por la policía ,ya que eran un serio peligro, muchos de ellos, su vida era trabajar para tomar, y esto los hacía estar muchas veces tirado en las calles, en el barro o en la nieve; golpeados, pateados para ser después detenidos y llevados a las Comisaría.
Conocí a hombres que estuvieron a punto de ser expulsados de Argentina, para ser llevados a la frontera, a causa de su mala conducta.
Oiga, pero de esa clase de personas, despreciados y mal mirados por todos; un día, alguien los miró con ojos diferentes, y los tomó de la mano para hablarles como ningún otro les había hablado; fue Jesucristo que a través de un Pastor o Pastora, o de sencillos hermanos, quienes les entregaron este glorioso mensaje de Salvación y regeneración.
Estas vidas cambiaron, y no solo dejaron el delito y los vicios, también se dejaron tratar por la Palabra de Dios. El los limpió, los santificó y los transformó en vidas útiles.
Mi amigo, solo hay uno que puede QUITAR LA ESCORIA DE LA PLATA, PARA QUE SALGA ALHAJA AL FUNDIDOR. Proverbios 25:4.
Y es Jesús nuestro Salvador, a el sea la gloria y la honra. Es el único que sabe, que debajo del sucio oxido o de la escoria, hay un material de valor y que puede transformarlo en su especial tesoro

Supe que uno de estos hermanos, que por muchos años era llevado por los gendarmes, a los calabozos de la Comisaría; un día, se presenta con la Biblia en la mano, para saludar y dar el mensaje del Evangelio a la policía. Hombres que los veía predicar en las calles o detrás de un pulpito, ya no sucios ni mal hablados ni mal vestidos. Sino hombres que son un milagro viviente, que han dejado de andar de un lado para otro, y que llevan en sus vidas, el glorioso mensaje de salvación del Evangelio del reino de los cielos.

Amigo, hermano, ojalá sea de ayuda estas palabras en que resumo el testimonio de muchos hermanos que conocí en tantos lugares.
Les deseo muchas bendiciones, y no se suelten de la mano del que un día los encontró allí, muertos en delitos y pecados y como a mi, nos dio una nueva vida y vida eterna.

Pastor de Queilen.

Friday, December 02, 2005

Saludos


Quiero ocupar este espacio, para que si es posible, sea de aporte para usted, que toma parte de su tiempo para buscar al igual que nosotros, lo mas importante de la vida, el conocimiento y las riquezas de la Palabra de Dios.
Intento en alguna medida, ser de ayuda, al igual que muchos hermanos, que se nos a permitido ser parte de la Gran Comisión para llevar el glorioso mensaje del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo por todo el mundo.

Y para esto, quiero entregarles el siguiente versículo dado por el Apóstol Pablo; esto, como respaldo de lo que Dios nos a dado en su misericordia, y como en el Salmo 68:18, respecto a los dones entregados hasta para los rebeldes
.
Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad.
Y dio dones a los hombres.
Efesios 4:8.

Estoy junto a mi familia, en uno de los confines de la Isla Grande de Chiloé, ya hace mucho tiempo, del tiempo en que el Señor, nos envió a predicar su Palabra, en un pueblo llamado Queilen. Esto queda al sur de Chile, en la Décima Región de los Lagos.
Así que permítanme presentarme como el Pastor de Queilen; deseando que cada mensaje o reflexión que presente, les sirva, y a la vez me comparta sus inquietudes u opiniones; incluso, usted amplíe los temas, de acuerdo a su enfoque personal, y así nos edificamos mutuamente.