Se conoce las historias de cada nación y hasta de cada pueblo, o tribu; las gestas heroicas de hombres o mujeres, o el sufrimientos de familias completas, la orfandad de niños, como, las abundancias o carencias; las injusticias como las bondades por las que han transitado nuestros antepasados.
Unos, por ir en pos de un ideal, otros, por el ansia de conquistas, y el resto, los más, víctimas de cualquier gesta, justa o injusta.
Hoy, al leer las historias, o parte de ellas, conocemos y creemos en esos personajes y sus obras, sus acciones y sus palabras.
De la misma manera, hoy podemos conocer, todo lo que nos relata la Biblia, saber que sí hay un Dios, que habló en otros tiempos a su criatura, el ser humano; haciéndolo de una manera o de otra. que dio leyes, pero también promesas de bendiciones.
Que hombres y mujeres, y hasta niños, recibieron distintas revelaciones, desde el mismo cielo, o por medio audibles, y todas, quedaron registradas oportunamente; al igual que todas las historias de cada nación, tanto en su estado primitivo, como ya en su estado desarrollado como pueblos.
Todas, hasta donde a sido posible, han quedado registradas en los libros, en el papel.
Ahora, por qué, muchos se niegan a aceptar, los registros que presenta la Biblia, usando el simplón argumento, de que, "el papel aguanta todo"
En cambio, estos mismos, aceptan y creen en la historia de su país y la de otras naciones; lo acontecido en remotos tiempos, las frases dichas por tal o cual personaje, creen y aceptan lo que está escrito en los libros, si, allí en el papel.
Evangelio San Juan 7:17, El que quiere hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.