Hoy ya no es una voz que clama en el desierto, son muchas voces que llevan un mismo mensaje al mundo.
Y esto, de distintos medios que comunican uno y otro mensaje, que llenan los espacios y ocupan los oídos.
El oyente selecciona y acepta lo que es de su interés; los que hablan detrás el micrófono, están interesados de ganar audiencia para cada uno de sus programas, pero nunca saben el resultado de sus llamados de atención.
Juan el Bautista, fue enviado a predicar el mensaje de arrepentimiento para perdón de pecados, no se detuvo en encuestar cuantos recibieron su mensaje o cuantos se arrepintieron.
Después llega Jesús, con un mensaje mas amplio, siendo el enfoque central, el arrepentimiento de los pecados.
Tampoco se detuvo en hacer encuestas, prosigue su camino, y capacita a hombres en esta ardua e importante tarea de seguir predicando el Evangelio del reino de los cielos, sin detenerse del objetivo principal, El Mensaje de Salvación para vida eterna.
Es el mensaje con un propósito definido y eternal, lo importante es, no detenerse.
Gracias a Dios por los medios de comunicación.

