Thursday, October 12, 2006

LA LLEGADA DE JESÙS AL MUNDO

La llegada de Jesùs al mundo, despertò toda clase de reacciones, y no solo en Jerusalen; tambien en otras naciones y culturas.
¿Què es lo que motivò a inquietarse sobremanera a diferentes grupos de religiosos, polìticos y gobernantes de la època, y hasta los fieles judìos?
Si tan solo era el nacimiento de un niño; que incluso, de sus padres poco y nada sabìan.

El nacimiento de Jesùs, no solo inquietò a los diferentes grupos de personas mencionados, sino, que, a algunos los llevò hasta convocar secretas reuniones politico-religiosas; lo que no era raro en esos entonces... Mateo 2:3-4.

Pero, dejando de lado esto, miremos desde otro àngulo este acontecimiento.
No todo era contrariedades, no todo era confabulaciones, claro que no.
Tambien, habìa gente honesta, gente inteligente, los que reacionaron de otra manera.
Estos eran, algunos religiosos, otros, fieles a Dios, y otros; sencillamente personas que se ocupaban en distintas actividades como buenos ciudadanos, respetuosos de los buenos principios con que fueron educados por sus padres.
Gente inteligente, como esos tres reyes del oriente; estudiosos de la hiostoria de las naciones y conocedores de la astronomìa, los que llegaron hasta Belèn, guiados sobrenaturalmente por esa estrella.
Gente inteligente, como los judìos piadosos que creìan en las Sagradas Escrituras, que asistian continuamente al Templo; que se alegraron cuando supieron del nacimiento de Jesùs, ya que para ellos, se cumplìan asì las antiguas profecìas.
Creyendo que con la vendida de Jesùs al mundo, se produciria el verdadero cambio y transformaciòn en Israel y en el mundo,
Cambio, que ningun sistema religioso, impuesto por la fuerza y el terror pudieron realizar en la sociedad,
Mucha gente inteligente, que despues que llegaron donde Jesùs predicaba, enseñaba y sanaba, determinaron seguirlo.

Se dieron cuenta, de su verdad, ya que no actuaba con malicia; que no condenaba, sino, perdonaba, y que no hacìa negocio de los milagros; que no obligaba a nadie a seguirlo.
Que comìa tanto con los pobres como con los ricos, tanto con los sanos como con los enfermos; que no abusaba de su autoridad, y que siendo el Hijo de Dios, no andaba lleno de orgullo y soberbia, y que vestìa con humildad y sencilles.
Y siendo Maestro de la Palabra y Sumo Sacerdote, nunca lo vieron con costosas y lujosas vestimentas.

Si, habìa gente inteligente y honesta, que se dieron cuenta, que donde Jesùs llegaba, se producìan cambios en las personas, sanidades regeneraciones, liberaciones, alegrìa y gozo.
Asì mismo hoy, y cada dìa que Jesùs, el Hijo de Dios, a traves de su glorioso Evangelio sigue produciendo cambios favorables; donde es aceptado, allì, donde las religiones y sistemas, nada pueden hacer.

¿Y usted, còmo ha reaccionado ante la persona de Jesùs, a permitido que El produsca un verdadero cambio en su vida...?