¿No es éste el hijo del carpintero? ¡Claro, su madre se llama María, y sus hermanos y hermanas, son tal y tal y tales, pero si los conocemos muy bien a todos, que nos van a decir de ellos, que nosotros no sepamos!
Era el comentario un tanto mordaz, del grupo de personas, que asistían a las reuniones o enseñanzas que se impartían en las sinagogas; centros religiosos del pueblo judío.
La crítica, parece, que no era en contra de las claras enseñanzas, que impartía Jesús; conocido allí, como el hijo del carpintero.
Sino, era en contra de su persona, y de la familia; pues, no les cabía, que siendo de una clase social del nivel obreros; ciudadanos de las poblaciones marginales, tuviese tal sabiduría, no lo aceptaban, y de allí. las críticas.
Bueno, en una sociedad clasista, siempre ocurre así. aunque declaren lo contrario.
Siendo el hijo del carpintero, del bolichero, o del albañil; se le va a criticar despectivamente, mas, cuando caen en algún error o delito. Entonces, se comenta a voz en cuello de un lado a otro de la calle, y de negocios en negocios, y en las plazas; hasta la prensa, le da mas cobertura noticiosa, en primera plana y letras grandes.
Pero, pero, si es el hijo de los Caifas, gran jefe sacerdotal, o hijo de los Pi latos o Herodes, los que caen en errores o delitos; entonces, allí, el asunto se comenta en voz baja, y si la prensa informa algo, va a ser en tamaño estampilla, y, en las últimas páginas.
Quieras o no, en una sociedad clasista, siempre está bien marcada las variadas diferencias, y que afectan, a los que siempre van a estar marginados por los límites de los que están en el nivel del poder y la fuerza.
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