...tiempo de callar, y tiempo de hablar.
Bueno es hablar, conversar, transmitir, o anunciar.
pero, hacerlo de la mejor manera; no solo, usar bien el lenguaje, también es, ser prudente como para ser aceptado.
Ser catalogado de palabrero; y mas, cuando los que catalogan de tal manera a alguien, son personas acostumbradas a tener tratos con diferentes personas, dado su condición de intelectuales, es que el asunto pesa.
Un grupo de filósofos en Atenas, fueron los que pronunciaron esta incisiva crítica, y hacia alguien que no conocían, dado que estaba de paso.
Quien recibía esta crítica, era el Apóstol Pablo, quien, hablaba respecto al reino de Dios, y se entiende que hablaba con denuedo sobre Jesucristo.
Les llamo la atención a estos ateniense, diciendo entre ellos, "Será predicador de nuevos dioses"
estos filósofos, sabían lo que decían, además, sabían calificar y clasificar a cada personaje.
Hay tiempos en que se tiene que hablar, anunciar y predicar; pero a la vez, se sabe que se tiene que estar bien documentado, bien fundamentados en lo que se cree, pero a la vez, bien seguros, por que se vive lo que se predica o enseña.
Siendo así, se produce convicción en los oyentes, mas, cuando son personas que tienen otras creencias, creencias a las que les atribuyen poderes, aunque no las tengan.
Palabreros, llenos de palabrerías, los hay, sí, en todo lugar, en toda cultura, y en todo ámbito, palabreros, que no convencen, pero que si, provocan situaciones enojosas.
En fin, cuando se habla o anuncia algo, sea para bien o para mal, siempre van a estar las críticas.
Bueno, eso también enseña, cuando se es sensible, para callar cuando hay que callar, y hablar cuando hay que hablar.
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